Poesía Cuaderno 2 (La Habana, 2000 – 2005)

Dulce Despedida

Cantando a los vivos
Cantando a los muertos
Jolgorio - velorio
Cargado de aciertos

Si cierta es la muerte
Que llega volando
Ciertas son las dichas
Que hayamos cantando

Los muertos se largan
Por sus avenidas
Y son nuestros cantos
Dulces despedidas

Váyanse tranquilos
Váyanse contentos
Guárdennos un astro
En el firmamento

Junio 5, 2000

Una Muchacha

Una muchacha se abre
Y al viento descubre
Su miedo de sí;
Una muchacha corriente
Que escupe y que miente
Que llega hasta aquí.
De esas que pasan y abrazan
O pasan y atrasan
Las altas mareas;
Y no pretenden ultranza
Porque solas transan
Con tercas ideas.
Una muchacha se cubre
Y aún si bien se nuble
La tarde, ella va;
Una muchacha que aguanta
El miedo que arranca
A su soledad.

Julio 18, 2000

Camino, camino... ...doblando los pasos
No esperan las dichas por mis cortos brazos.
Camino, procuro de la dulce aurora
Su tenue silencio que desenamora.
Camino, camino; hoy no importan tanto
Ni los desaciertos ni los desencantos.
Camino y consigo respirar a solas
Entre algo de brisa y un romper de olas.
Camino, me alejo; mi cómplice soy
Y es grato, de veras, ver por dónde voy.

Julio 8, 2000

Essentially Us

An existentialist approach to narrating the lives shared at Radio Havana Cuba’s English Broadcasting Service.

We all come late to work; some more regularly than others. We bring our latest 12 hour news; so much has happened since yesterday afternoon. We kiss. We hug each other. Some sneeze at the sight of anonymous cigarette ends scattered through the floor. We all know smoking is forbidden inside the office. Isa boils water for tea on the home-made cooker hidden behind Eugene’s desk. But we are not essentially law breakers.

Our entire office is made up of tons of papers and computer frames. They all lay on top of our desks like dinosaur’s skeletons. We are so proud of keeping closely in touch with those past, forgotten years of the History of Computer-kind. We are all able to recall any event regarding our own history; fortunately some are more accurate than others. But we are not essentially old-fashioned and retrospective.

Jorge brings down the daily rain of work from the ¨Consejillo¨. There are days of a nice, warm drizzle and days of thunder and lighting. We all follow instructions from our weather reporter with most carefulness. We don’t like unexpected announcements. We all love to leave early. But we are not essentially full-time calculators.

Nury is the volunteer source that informs us of both, the ¨Merienda¨ and the ¨Pasto¨ breaks. Her shouts speed across the office like an arrow of hope for the starved. We all bring food from home or from the street vendor downstairs. Some of us spend a lot of time eating at the office. Or outside the office. A lot of time. But we are not essentially craving predators.

The TV is on all day, with or without audience. Generally with. Cartoons are meant to entertain our restless children, but adults seem to be equally fond. We all fall in the trap of commercials, music videos, fashion shows and, last but not least, news reports. Our red couch, specially designed for smokers is under the logo of corner of vice.com, one of the most visited areas of the hall. We go to inhale some comforting tobacco smoke every two or three hours. Some are even more faithful fans. But we are not essentially absentminded.

We all earn shit salaries and have to do extra work to cover expenses. We all get sick from time to time. Colds are the most frequent epidemics. We share them with special ¨affection¨. The air conditioner helps providing them. We all have problems at home. We all have bad days. Outsiders cannot tell ‘cos we usually speak loud. But we are not essentially complaining unfortunates.

We share English and Spanish. We share our different cultures. We tolerate each other’s excesses. And lackings. We laugh a lot. Out loud. We stomp. We all enjoy telling the world. We sit behind the mic with this clear picture of being in a special mission. And we tell the world what it needs to hear; neither more nor less. We all take our work seriously, no matter how amusing it can be. And if it is boring and repetitious, we take it seriously as well. We know how important our work is. We all enjoy telling the world what is missing. The good things it is missing. That is why we all are essentially open-eyed day dreamers.

August 16th, 2000

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Donde quiera que estés ya no estaré
Porque una se cansa de perseguir fantasmas

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Hágase tu voluntad en tus predios
y la mía en los míos

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Volviendo al tema del amor
Creo que nuestra conversación se está tornando
Peligrosamente aburrida

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No quiero olvidar que la vida también puede ser bella
Para cuando así sea poder acordarme

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Abrir una herida también puede salvar una vida;
Una verdad puede trazar una herida
Que luego deje una admirable cicatriz

Noviembre 3, 2001


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Nosotros que nos Queremos Tanto...

Veo, veo: una ciudad - ser que dormita
Resguardada su alma de las macro sacudidas y zozobras humanas tras sus fortificados arrecifes costillares
Célibe a sus victoriosos cuarenta y tantos años
Impenetrable bajo un cinturón de intransigente castidad
Virgen otra vez
Reconstruido a mano su himen centenario
Cortados con los dientes sus hilos tras la histórica operación
Que más sangre noble haya visto caer jamás
Una ciudad-ser ensimismada
Contemplando el sueño que otrora abriese una brecha
A la realización de lo nunca antes imaginado
Otrora
Una brecha
Parapetándose tras el dolor y las glorias pasadas
Inventándose las presentes
Profundamente marcada

Creciendo hacia adentro
Introspectiva, testaruda
De una selectividad elitísta
Convenida y conveniente
Aliada incondicional de su verdad
Recelosa de su dote
Desconfiada de sus moradores
De sus herederos
De sus congéneres
Preocupada y ocupada en renacer cada mañana de sus cenizas
Cola donde debiera ir cabeza, cabeza donde debiera haber alas

Una ciudad-ser protestante
Sublimemente capaz
Sublimemente noble
Sublimemente unánime
Sublimemente sublimada
Poblada de panfletos altruistas
Elocuente en excusas
Retórica en arengas
Indomable
Eternamente rebelde

Una ciudad-ser expectante
Latente, al acecho
Ladrona
Carente, desbordante
Necesitada y sedienta
Dadivosa
Cargada de instintos y apetitos
De lujuria, jolgorio y trashumancia
Prostituta y amante
Solidaria
Histriónica
Comprometida por obra de los hombres y los dioses
De sus empeños y desatinos

Mortal al fin
Una ciudad-ser
Que ha de nacer más allá de nosotros
Todos los que en este día la habitamos
Nosotros que nos queremos tanto
Y que la hemos hecho tal como es
Caeremos sin duda y nos levantaremos con ella
O no
Una y otra vez

La Habana hoy en pleno año quinto del siglo XXI

Viajes: Crónicas Introspectivas (La Macagua & Santa Clara, 1998 - 1999)

I

Menudas lloviznas rociaron el cristal delantero, como queriendo producirle cosquillas. Sacudí mi cigarro y una lenta ceniza se desprendió de él, dispersándose en el aire. Un pedacito gris de ella logró ascender más allá, con la brisa que entraba por la ventana, y fue a parar al brazo velludo de un hombre situado justo delante de la puerta. Allí estuvo durante todo el viaje, hasta que al fin el hombre descendió con su gorra y mi pedacito gris de ceniza en una parada tan gris como ella, llevándose también un pedacito de mí.

En lo que he demorado escribiéndolo, ya esto ha transcurrido. El bolígrafo se hunde y no me ayuda a atrapar el ahora en que estoy. O mejor dicho, estamos todos los que vamos en este ómnibus. Como pude tomarlo al inicio del viaje alcancé un asiento, pero el tumulto de personas que montara después va de pie y se conforma de una masa compacta de brazos y bultos, piernas, cabezas que gritan permiso para pasar, para caber en algún sitio aunque sea pequeñito, lo que a simple vista resulta sumamente difícil.

Sólo de la estrecha barandilla delante de mí, se sujetan, amontonadas unas sobre las otras, unas diez manos. ¿Acaso un impulso de afectividad espontánea? No precisamente. Aquí una mano joven de uñas rojo fuego, cubriendo a otra adulta, salpicada de pecas rubias. Allá, una mano negra de dedos muy finos compartiendo el extremo más alto del pasamanos con la blanca de toscos nudillos. Lindo es ver como, pese a todo, una manita pequeña de uñas en extremo cortas, como mordisqueadas, disfruta soberana de cierto espacio. Siguiendo la línea de brazos colgantes hay relojes, anillos, pulsas, brazaletes de cobre o plata, o bien tejidos; y antebrazos desnudos y limpios - o sudados - con alguna que otra cicatriz como una prenda menos impersonal.

Las voces suben o bajan según presione el chofer el acelerador o el freno. De pronto una obscenidad surca el viciado aire, seguida de risitas, qué vocabulario, ya no hay modales, por favor que aquí van niños... Seguro un pisotón o un empujón, ya saben, el apuro por salir, librarse de esto, llegar a alguna parte.

Orisel está leyendo sobre la moral de la fuerza del libro “El desarrollo espiritual de Beethoven”... ¿cómo puede...? ¿De dónde saca la capacidad de abstraerse? ¿Cómo puedo yo intentar poner en palabras este episodio tan visualmente elocuente en medio del caos que genera? Se me ocurre que somos, ella y yo, el epicentro de un torbellino huracanado, detenidas en la más profunda calma mientras todo en derredor ruge y se vira al revés. Qué locura. – “Es un estado mental”, dice ella. No estoy tan segura que sea asunto de estado –respondo yo.

II

Una hebilla de tarro de vaca y una gorra del Chicago Bulls viajan recostadas a las mullidas cabeceras de los asientos. El conductor del ómnibus de TRANSTUR advierte a todos que está prohibido fumar. Avanza diligente por el pasillo despejado, pidiendo con suma amabilidad a los viajeros el comprobante de pago. Se respira un suave aroma a pino, a madera recién cortada. Silencio total. Se impone el paisaje exterior: los blancos marpacíficos, el framboyán azul. El mundo del viajero se santifica en las flores de pascua.

III

El agua del río se arremolina corriente abajo: sigue el curso de su propia agonía. Al borde del abismo se anima, ensancha su caudal y se lanza en un grito unánime de frescura. Por destino el edén prometido del inagotable gran azul. Saltando roca abajo, otro peñasco vencido, y otro, y otro más.

Si el salto es de considerable altura, en cada gota estará el temor de quedar en las piedras o perderse entre la hierba al caer. Lo peor es que algunas lo hacen a conciencia por salir de tanto ir y venir desaforado. Pero entonces toda aquella agua que logra vencer la primera prueba y seguir corriente abajo ya no es como antes. Mutilado su caudal, la huella arenosa del camino húmedo que lo guía se vuelve angosta, pronta a empantanarse. Luego, más abajo, le espera el lodo, y el delta podrido de desechos, de hojarazca, de basura humana y de ese espumaraje pastoso y estático que peligra con adormecerle.

En el impulso, cada gota enfrenta su propio destino. Muchas se dejarán arrastrar directamente al centro de la acumulación. Una vez allí, no habrá fuerza capaz de devolverla a su curso, ni soplo de viento. Pero siempre habrá otras que logren escurrirse por entre los árboles, dispersas en pos de la salvación, y hasta reencontrarse y unirse a algún riachuelo de muchas otras gotas que también anduviesen dispersas. Tintineantes, hermanadas en grupos de diez mil o veinte mil –consideren que esto es un número realmente pequeño cuando se trata de gotas de agua – continuarán su viaje. Cierto que ya no son la corriente rápida de antes, pero aún así persistirán agenciosas por alcanzar la gloria infinita del mar augusto. Amenazan suelos permeables y un sol iridiscente de cándida fiereza, pero al menos una llegará. Una húmeda y diminuta gota encontrará su fin con éxito. Y entonces, para ese entonces, sus hermanas la aclamarán desde sus bolsitas congeladas en lo alto del cielo.

IV

Estos mismos árboles que dan vida, también la quitan. Abriéndose paso entre ellos, el caminante encuentra un sendero y parte a recorrerlo. O simplemente se abre el suyo, como tantos otrora. Cada árbol que deja atrás es un acontecimiento, un rostro, una caricia del ayer que lo ha acogido y ahora lo despide con un tenue vibrar de hojas.

V

Mañana te levantarás y harás, entre tantas cosas que haces todos los días, al menos una que no hiciste ayer. Y no serás ya más el mismo. De tal modo, cada mañana serás alguien nuevo; que se levanta y descubre que no es el mismo. Por todos los medios, con todas tus fuerzas: trata siempre que el movimiento sea una espiral ascendente en pos de la virtud.

VI

Quien crea que vive su vida sólo para sí, para el disfrute y agrado propios exclusivamente, está perdido en el círculo perfecto de una alucinante encerrona. La vida se vive para los demás, para aquellos que hacen el mundo que conocemos tal como es. Sólo en la satisfacción de vivir para otros y hacer por otros, descubrimos el regocijo de vivir y la dicha de ser quien somos.

VII

Big onions are scary. There is their voluptuousness; the full-grown, boasting exuberance of their skin. There is also their smell and their strong taste, sort of sweet bitter. They lay there, fresh and untried, and it is perhaps such combination of ripeness and innocence what makes them more appealing. Inside, the tightly-arranged, moist rings contain each other like a Lego game; their width widening towards the inside; encircling as if protecting something so precious and pure that is not meant to be revealed to the world. That is precisely what scares me about big onions. They remind me of the day I found myself suddenly at knife point.

The cutting pad had been laid smoothly to minimize distress and the knife had just been sharpened. In the initial handling, the inner rings clutched firmly to one another, shielding undisclosed weaknesses. Softly pressing here and there loosened them up in time; their juice started to sift through. All shivery at the pulse of the force pushing through, I laid still before the ravenous Ali Baba that found so much gusto in slashing me into halves. Right there, right then, life went multi-colored like never before and it all began to make sense. Broken through, stretched open, I let the piquant, overpowering scent - my ultimate secret weapon - bring tears to the eyes of my assassin as he started pulling out, one by one, each of my bounds and vows. Me a bunch of onion rings perfectly laid out then; he, the served predator, delighted to have me.

Big onions have the looks of a virgin that is desperately calling upon herself. Oh, it certainly is disconcerting having to choose whether to do them or leave them untouched.

VIII

After a distressing night struggling to get rid of thoughts, you wake up feeling that shaky state of tiredness contriving and depressing your body and mind. And you are left with no choice but to walk the house and try to entertain yourself for a few hours, in the hope that your day can be somewhat enlightened by a re-start.

The first thing you do is check the others, which is not hard to guess given that silence takes over the house, being only disrupted by fans -the hushing of their sharp blades breaking the stagnant air mold into segmentary fresh packs directly focused on the sleeping. All of a sudden, it occurs to you that your house is a gigantic entity like the central computer of a spaceship; a whole in itself, containing all of you inside. It is its hand that monitors the fans, the amount of light climbing in through the upper windows, the moisture, the dust settling on the furniture and every other little going to secure its constituent living parts a good functioning.

So you go check out the others and find that there is only brother sleeping open-armed-and-legged on the bed you both share since mum and dad went out somewhere much earlier. Wonder why you weren’t so comfortable all night, being deterred to the bed right shore, pushing hard to change position and seek the cooler white areas of the sheets on which you rested. Or tried to. And as there is nothing to be done at the moment about it -at least not till tonight- you choose to forget momentarily, even when reluctant to forgive.

You walk to the kitchen and open the fridge. It is cold and empty. Passed the fridge, there is the coffee pot on the kitchen table. You sip directly from it, light a cigarette and head for the living room. It is Sunday, but it is still eight o’clock. The scheduled TV show for children does not start until nine, although you know that the mere sight of disconnected satellite transmission waves would be far more entertaining. You turn the TV on and look at them for a while. It looks deep asleep and its snoring goes metrically like oil sizzling on a frying pan, calling up the morning omelet. Which reminds you that you are about to be hungry and that is not a good idea if you ran out of eggs two days ago. Back to the kitchen for another sip of coffee and then, to your room, you think of some gentle music to ease your temper. Play the Cranberries’ ‘Zombie’; the perfect overture for your day’s performance but, hell no, you are in no mood for self-parody. Maybe the piano would do: playing something irreverent without much glory. Yet brother still sleeps soundly in the room; waking him up would be extremely unlucky. You’ve come to the point of really assessing how much peace is secured by not playing. It definitely has to be an activity of a quieter nature.

Your parents’ room suggests itself like the ideal place to be. With a big bed, a fan bigger than yours, larger windows -that’s how it will always be- because everything at the parents’ room is over-dimensioned and not precisely because they are two, but because they are the parents and that immediately implies that every little goody supporting such title is to possess a higher degree of magnificence. Not that you care. You are merely describing the family’s hierarchic system. In truth, it is sometimes annoying for you to be in the lowest rank, but that is how it has always been. They came in here first. They even built the house and all.

They aren’t here now, though, so the room made for their comfort and leisure is all yours at least for the coming few hours. You lie on their firm bed and pick a book: Jacob’s Room by Virginia Wolf. Jacob’s also reading his favorite one on Ancient Greece. Almighty Virginia describes his amusement; how he stares into the pictures and travels through time to those large stone buildings and its people. You can’t perceive the parallel. You can’t see your own traveling to Jacob’s room. Even as you put your book aside and close your eyes to deal with your overexcited brain, you’re still resting alongside Jacob, your head on his shoulder. Do that: stay with Jacob. He only wishes to read while you sleep soundly next to him. He’s got no plans, no future, no nothing. Do that: stay with Jacob, and finally get rid of thoughts. And rest awhile.

Poesía Cuaderno 1 (Santa Clara & La Macagua, 1995-1998)

Glad

Be glad
The good old elephant
Looks well after your flowers

Be glad
The snow looks whiter
If it comes to see us

Never mind
Angels told me
They wore horns in October

Oh, be glad
Or the fairy
Won’t change your teeth for chocks!

Jan 19th, 1995

Not to Cry

And so happens
That the Circus
Puts on a show
Every night

Me and my silence
In this corner
Sit together
Not to cry

Me and my silence
In this corner
No one counts

While the circus
Moves and move
From town to town

Jan 19th, 1995

Una Pregunta

¿Qué puedo decir que no se haya dicho?
¡Que bajo este cielo todo ya está escrito!
¿Las mismas historias, las mismas tonadas?
¿Qué puedo decir sin repetir nada?
- preguntaba un hombre;
Y dijo un poeta: - tus propias palabras.
Enero 20, 1995

Lunch

Paul died last night
No one cared
His neighbours snored
In their beds

His mum and dad
Made him lunch
But he won’t come
And they’ll wait

And wait
And wait...

March 30th, 1995

Butterfly on a Wheel

It was for sure that Norma Butterfly didn’t need to add anything else that evening. From the tiny piece of mirror that reflected her image, a smile of satisfaction emerged. ‘Just perfect’ and the pinky mouth shrunk shaping a self kiss.

Her life up to then had been ‘sharing the two-room place with old decadent Stella who has taken on preaching me every time I bring Peter or Mark or anyone in for the night and then, little Jimmy crying out loud all day long etc etc… I DON’T WANT TO HEAR NO MORE! STELLA, YOU’D BETTER SHUT THIS BOY UP OR I’LL BE FORCED TO DO IT MY WAY!’ ‘All he needs is some milk and cereal, Norma, warm socks like any other baby of his age and... of course... a lullaby from time to time… but that would be asking you too much. When are you going to bring some decently-earned money into this house? SLAM! Norma had had never been a good listener.

So that was enough for Ms. Butterfly and this time she meant it. She needed her own space, mostly now entering her 30’s and having met old sweet Martin who seemed to be so taken with her. ‘The Good Days’ was too small a town; too lost in the map. Now Norma was sat on a bench in the main park, legs crossed, holding a lit strong cigarette on her white long delicate hand. She waited until the grey limo pulled in right in front and did not stood up until the chauffer got off to help her in through a middle door. Norma Butterfly did not look back. She bid no farewell. She wrote no letter.

March 30th, 1995

Como Nosotros Mismos

Podrida de pobreza
Sumida en su desahucio
Sin patio o tragaluces
Nuestra gran casa vieja
De orgasmos y de infancia
Que pronto se hará nada
Como nosotros mismos.

Julio 12, 1995

Alta Traición

Porque ya no sé quién soy
No sostengo una promesa
Y la música me pesa
En el lado izquierdo. Voy
Con mi carga cual convoy
Amedrentando ladrones
Mi fardo arrastro a tirones
Que abren surcos en el mar
Y a mi delfín veo nadar
Feliz entre tiburones.

Septiembre 3, 1996

Ratas, Ratas, Ratas

Un universo de ratas ha aparecido en nuestro patio.
Y digo un universo porque hay tantas tan diferentes
Que parecen haber venido cada una de un planeta distinto.
Mamá las mata con la escoba,
Rauli las ahuyenta, Ruthi les teme.
Yo las observo; me gusta ver
Cómo se revuelcan en la mierda.

Marzo 24, 1997

Aversión

Hoy es un día de esos
En que el mar está lejos
Y yo quisiera ahogarme;
Hundirme y enterrarme
y no regresar nunca,
Ni que se acuerde nadie,
Ni dejar atrás nada.
Nunca, Nadie, Nada.

Mayo 14, 1997

Bien Simple

¿De qué nos vale este juego?
¿A qué preguntar tanto quién soy, cómo soy
Mientras languidecemos ante velas y manuscritos?
Mejor salir a respirar el campo verde en las tardes
Y cuando todo se vuelve oscuro besar la sombra del silencio.

Junio 6, 1997

Yo Triste

Se me acabó la alegría
Y la tarde y la ventana,
La brisa, las buenas ganas,
Me he instalado en la porfía.
Y no podré ver el día
En que ya no seré menos.
Me he quedado donde el trueno,
Donde las sombras sin rostro
Y ante mi infierno me postro
Para arrullarme en su seno.

Junio 24, 1997

Espantapájaros

Lo cierto es que mañana me fusilan. Me han dicho que me pondrán de espalda a los que me disparen. Mejor así. No quiero llevarme en el recuerdo sus deprimentes caras de verdugos sufridos. A la verdá que ya en el cielo preferiría pensar en Betty Davis o en Marlene Dietrich y no en un grupo de desgraciados, pobres vejigos infelices que apuntarán mañana hacia mí desde el otro lado del huerto con sus pistolitas de agua.

Octubre 2, 1997

La Cruz

Un cuerpo ancho que no es el mío llevo a mi espalda;
Ancho y pesado como un fardo cargado de pescado.
Es mi libertad que me encierra,
Es mi soledad que me deja,
Es mi yo perdido que no se halla.
Habré de llevarle siempre a cuestas
Como si no pesara.

Octubre 2, 1997

Mal Sueño

Mabel se cortó el pelo
La luna bajo corriendo
Bordeó el charco de sangre
y balanceó su redonda cabeza
Con profunda tristeza.

El corte fue tal desacierto
Que no se sabe para qué
Lleva guirnaldas y cintillos
Si es que penden colgadas
De su masa encefálica

Y eso no es bonito,
¡No es nada bonito!
Así lo creo yo
Y también la luna
Que para no verla
Se ha puesto a apretarse
Sus negros cráteres
Junto al lago de los innombrables

Octubre 2, 1997

Sofía

La vida es
Un centinela de gorra azul y botas enlodadas
Que tiene bajo su custodio
Una gigante ruleta de dorado verdor.

El centinela está de pie
Pero nunca inmóvil
Para poder cumplir su gran tarea:
Velar porque el círculo de azar
No detenga su andar preciso.

Así y a la vez cuida el centinela
De no hundir demasiado sus botas en el lodo
Y de mantener orientada
La visera de su gorra azul
En dirección al sol.

Octubre 18, 1997

El Poder de un Suspiro

La pupila del Barón Lou se abrió de un tajo
Y de ella salió volando una mariposa plateada
De puntiagudos y venenosos aguijones.
Pero el Barón Lou suspiró al siguiente tajo
Y acto seguido
La mariposa palideció
Y se crucificó a sí misma a aguijonazos.

Octubre 18, 1997

Carta Al Amante Desconocido

No he pensado que llegas
Para que sea un acierto
Mi constante encontrarte

He andado merodeándote
Como quien no quisiera
Pero mi cuentamillas
Ha gastado sus suelas celulares

Ven, dame la sorpresa
Aparece en un parque
O un una calle oscura
Que haya perdido el nombre
Tras alguna pedrada

Aparece en un cine
En medio de la guerra
Tocando una campana espantamuerte
O en un barco, sí, un barco
Con una vela blanca
Al sol del mediodía

Aparece a las ocho
Cuando estiro mis brazos y mis piernas
Tempranas al cansancio
Aparece en el miedo
Que me espera el domingo
Sentado en el candado

Y aparece de modo
Que sintiendo tus pasos
Me surja un arrebato
Por comerme la luna

Dic 12, 1997

La Prisa

¿Qué ver en el corazón a primera vista
Que indique con certeza
El sí, el no
Sin lugar al error?

¿Dónde estás, querubín?
¿Andarás errando por alguna playa distante
Que no conoce mis pisadas?

Cavilando me extingo
Y pronto no habrá espacio
Para el abrazo lento
Y la paz inclemente del amor.

Cuánto he envejecido sin tu rostro...

Dic 12, 1997

Para que no nos duela la partida

Porque te veo y no bajo esta sombra
Que envuelve mi pesar en cada tarde
Escribo hoja tras hoja y no te nombra
Mi pena porque el tiempo le hace alarde.

Me quedo sin tu nombre y el refugio
Es un pesar agudo como un parto
De alas y el dolor es subterfugio
Y es esta llama oscura en que me aparto.

No volverás a mí tras cada tarde
Con su sombra cargada de altruismo
Porque te veo y no será lo mismo
Porque habré de escribir donde más arde.

Precisamente allí donde tu nombre
Ha de llegar el sol y la estampida
Del rostro que perdí,

Y en la avenida de los pinos salvados e inocentes
Trazaremos de abrazos nuestro puente
Para que no nos duela la partida.

Dic 15, 1997

Abuelo Mar

A Feliciano Reinoso Rivas, mi abuelo, hombre de agudas letras y palabras y de noblísimo corazón.

“Yo soy de donde hay un río...” - Silvio


Mi abuelo fue un río
Su blanco cabello la espuma
Su espaciosa frente el cauce
Abierto a la luna

Fue un río mi abuelo
Sus manos cuenca de cascada
Su risa menudos zancudos
Huyendo en bandada

Abuelo en su empeño
- sus pasos piedritas
Quedando en el delta mortal-

Del lecho despierta a su sueño
Gotitas de abuelo que escapan
Y alcanzan el mar!

Dic 15, 1997

Pérdida y Hallazgo

Una muchacha cuya sombra planea una escapada en secreto. Al mediodía, aprovechando su ausente presencia, pone a prueba el plan en pos de llegar a ser algo más que el mero reflejo sin rostro de lo vivo. Bajo el sol de las tres se agazapa bajo la invisible gravidez del cuerpo al que está atada. Así, poco a poco, en un acto de paciente rebeldía, comienza a zafarse de los hilos del cuerpo de la muchacha. Descubre, por ejemplo, que puede mover con mucho más soltura que ella sus hondas caderas vacías. Y en la noche –la convenida en ese pacto que sólo tiene una sombra con su propia y profunda oscuridad- decide abandonar para siempre el armazón tridimensional de su hospedera. Se asegura de espantar la luna y, para no correr riesgos, tiñe con su espesa negrura la luz fría. Se esfuma silenciosa, libre por primera vez, ya nunca más vestigio ni ocaso de nada bajo el cielo.

Septiembre 4, 1998

Un teléfono puede ser también la salvación

Cuando todos los amigos están lejos
Cuando el sol se pone demasiado temprano
O peor
Cuando no sale nunca
Durante días
Y días
Y días
Es entonces
Que alguien pega su guitarra encendida al manófono
Y tú sabes
Que eran justo esas palabras
Las que necesitabas escuchar

Septiembre 6, 1998

Dice Arrufat: “en un retablo antiguo aparece representado un cuerpo moribundo. Por su boca escapa una figurita: ¿será el alma?

Digo yo por estos días: “ante un viejo escritorio se malsienta el cuerpo fatigado de una muchacha. De su pluma escapa un halo de extraña simetría: ¿será la desesperanza?

Septiembre 12, 1998

Del Jazz Latino

El jazz es para el hombre como una escuela donde aprender a ingerir la inmediatez del mundo cotidiano con fruición y deleite.

Septiembre 24, 1998

Quizás

Quizás mañana
Va a llegar un hombre con una bata blanca
Diciendo que te ama.
Quizás un doctor, o un escultor.
Claro no descartes que sea
Un ángel con alitas y todo
y ya no te sirva.

Septiembre 25, 1998

María Fernanda

Nanda,
No has germinado en nadie
Pero en mí ya estás creciendo.
Mis abuelas son tus abuelas
Y mi madre es tu madre;
Yo sólo soy una mitad tuya
Que llegó primero, y viceversa.

Nanda,
La vida te va a venir
Como una fiesta
- Ya sé que es manido lo de las copas,
Pero bueno-
Y por supuesto, beberás de muchas copas
Que en ella te serán servidas.
Sólo que
En cualquier momento
Tres o cuatro de esas copas
Se te harán añicos contra el suelo

Y claro que la música no parará,
Nanda,
Los vidrios quedarán atrás
Y tú pasarás sobre ellos,
Bailando, como si no doliera.

Y no habrás de olvidar ese dolor.
Nanda, por favor,
Eso sí, no te detengas;
Prometo asirte más fuerte
Pero en fin haz de saber
Que la fiesta para mí termina antes.
Hija mía, Nanda,
Que haz de bailar sola luego,
Qué dicha poder soñarte...

Amalia

Te voy a dejar, Amalia,
Una foto de abuela a tu edad,
Un collarito blanco de vicarias
Y un par de medias.
Abuela también tuvo tu nombre.
Las vicarias son para ver por tus ojos
Y las medias
Para poder besarte los pies
Cuando saltes de la cama en la mañana.

Mis Dos Hijas

Mis dos hijas se acercan a mí
Y me espantan de gloria.
Nanda tiene una risa azul de cielo despejado,
Amalia, una frente blanca de vicaria.
Tan Marías como todas sus mujeres.
Tan despiertas como todo lo que empieza a florecer.
Mis hijas se acercan por un sendero nítido
Saturado de incandescencia
Hasta este minuto de la realidad que atravieso.
Serán, según les plazca, canción, pacto, o espada;
Serán y son por siempre
Mis hijas
Esta calle
Y este lucero fresco
Que no se opaca nunca.

Septiembre 30, 1998

Ineludiblemente

Vendrán terremotos, volcanes en actividad, tormentas huracanadas, tsunamis, diluvios,
Vendrán guerras, crisis económicas mundiales, terroristas, suicidas en masa…
Pero vendrá también el capullo para la mariposa nueva
Y la mariposa nueva con sus alas por estrenar
Los padres harán con o sin amor los hijos que les vengan a deseen
Así que vendrán también los hijos
Y serán ellos, entonces quienes habrán de cumplir o desmentir
Estas abuelas profecías que hoy divulgamos aterrados...

Octubre 2, 1998

Libertad

Adela se quita la camisa.
La camisa le apretaba el cuerpo.
Como mandril enjaulado,
Adela se la quita.
Respira hondo, con hambre,
Y entonces siente la selva;
El mandril salta de rama en rama
Con la felicidad de un loco.

Octubre3, 1998

Acción y Reacción

El niño se atraganta con un chicle.
La madre corre a socorrerlo.
Un primer palmazo espanta al chicle
Que sale disparado y cae al suelo.
Pero hay un segundo palmazo, aún más fuerte
Que embiste una lágrima.
El niño no comprende el agravio.
Cuando la madre se da vuelta,
El niño recoge el chicle del suelo,
Se frota la nariz con ojos diluidos,
Y viéndola alejarse
Se lo traga de un tirón.

Octubre 3, 1998

Yo Quisiera Escribirte un Poema...

Yo quisiera escribirte un poema para que lo leyeras.
Sería del tipo de poemas
De los que sientes que tienes que decir algo después de leerlo.
Y tú lo leerías
Y querrías, ciertamente, decir algo.
Claro,
Sería también del tipo de poemas
De los que sientes que quieres decir algo,
Pero no puedes.
Ni una palabra, ni un gesto. Nada.
Sólo me mirarías a los ojos un buen rato.
Me mirarías y me mirarías.
Y nada más.
Ni una palabra, ni un gesto. Nada.
Así sería el poema.

Octubre 6, 1998

Papá y la Música

Papá alza las manos, toma la varilla y ebrio de gozo apunta a los violines. Mi corazón da un vuelco. El los hace levitar. Apenas un zumbido se escucha; un zumbido que crece, y ahora sus brazos se elevan como arcos en cuya tercedad descansa ansiosa una flecha. Papá la apunta hacia los cellos, hiriéndolos en sus centros con vibratos solemnes de un dramatismo gravissimo. Arquea una ceja: le ha llegado el turno a los cornos: ellos entonan para él, sólo para él, sus cantos himeneos.

Es entonces que alcanzo a ver el castillo en lo alto de la colina. Y más allá sobre los riscos, al príncipe de mis sueños: papá de capa azul, que ondea a los abismos mecida por el viento. El redoblante truena de súbito y la mano izquierda de papá lo apaga con un suspiro de puño cerrado. Dulcemente, la varilla va a morir sobre el arpa. Sus notas como gotas de agua emergiendo de un manantial bajo la tierra. Así se ve el alma de papá esta noche. Gracias a esta canequita de ron he podido verla. Papá dice ser un músico frustrado.

Noviembre 12, 1998

La Tarde

Pasa desnuda de magia la tarde;
Lenta y fría.
La vivo
Como quien espera algo mejor
Aún si
A la larga
No es más que una de esas tantas
Rancias,
Desabridas tardes

Noviembre 22, 1998

La Noche Llega...

Y seremos otra vez esos que miran fijo. Y es que al dormir, nos miramos dentro. Toma tiempo regresar de dentro de uno mismo.

Con la noche llega el fantasma delirante que habita el hipotálamo; presto a hilvanar los sucesos del día en absurdas y harto sugerentes concatenaciones que nunca llegaremos realmente a comprender. Nos habita despacio, como un señor muy galante y ecuánime que sabe que es bievenido y sonríe para sí.

Noviembre 22, 1998

Prepararse para la vida es...

Mucho más difícil que prepararse para la muerte. Vivir es un acto continuo de estoicismo.

Noviembre 26, 1998