Second Thoughts

She sits with legs extended on a reclining chair
Enveloped in a swarm of them
They hover about her seemingly mindless
Disengaged
An index through her brow though
And the thick, silver-grey one
A thunder cloud
Vacates the space above her temple
Where it gingerly lingered before
A dozen white-cotton puffs now swirl
In fanciful fairy fashion
She smiles
The crease on her brow has vanished
Suddenly
The wind picks up a trail of fresh ones
Daring thoughts that challenge her
That she daren’t shape into words
But as the window slams shut they crash head on
They leave
A damp mushrooming shape
On the glass pane
Which heat sucks into nothingness
So they are discarded, lost
Quickly forgotten
Like the rushed, minute intake of breath following a sigh
She smiles
The crease on her brow has vanished

Vobarno, Brescia, Lombardia
August 21, 2011


The Wait

A Flash Story by La Mouche

We were asked to write a short snippet of a dramatic situation for a character of the opposite sex, and this was the result. It' s crap but that's what came out so, so whatever....



One day I’ll manage. I’ll go in, take it off the shelf and run out with it, all in spite of him. Him with his lecturing glasses and his straight nose, always looking at me weird, like if I was gonna rob the place. Well, I do intend to rob the place. Now don’t you think I’m a thief! I’ve stolen very few things in my life; a tenner -twice– from my sister, socks from dad, all right maybe a t-shirt from my roommate. Nothing major, really, until now. But this book I must have. It’s too expensive and nobody’s gonna buy it for me, that’s for sure. Someone said stealing a book is no crime. I go by that. Haven’t done it yet only cause of him. Day after day he stands, watching from the counter like a bitch with puppies. You should see the look on his face, as if he’d swallowed sick or something. Moron! I sit and drink coffee, pretend to read the paper. I study him, you see, and I’ve noticed his stare has softened a little; like if he was learning to trust me out of familiarity. Of course, he still thinks I’m a rat. Life’s a bit rough at the moment, what can I say; no money, not doing great at school, and worst of all, no sex in a long time. But I bet he’s worst off than me. He could easily be a virgin with that long, stupid face, and he’s probably a dropout, like Dan Charlton who went to work for Tesco and now wears a manager’s badge. There’s no way I’ll leave school. University here I come! And with it: girls! If only I could get hold of this book my problems would be over. I’d be the new Messiah of the ladies. I’d know it all and I’d spread the seed of my knowledge. Oh yes! I must have it in spite of him. Maybe not today, he looks like he’s got rabies today. But we’ll see tomorrow. Better not stare! Eyes down, Chris, sip from the empty cup, wait…

And that was it! The crap End! :)

Tres Niños

Personajes: 
RAFA, cinco años
FELITO, siete años
DAIRON, nueve años


Es domingo en la mañana. Rafa, Felito y Dairon conversan en un portal de su calle, ubicada en un barrio de una provincia de Cuba. Llevan shores cortos y tenis sucios. A sus pies yacen tres carrampiolas hechas de cajas de madera que llevan por ruedas cajas de bolas de bicicleta china. La carrampiola de Rafa es la más rudimentaria. La de Felito exhibe su nombre pintado, apenas inteligible, en la madera delantera, donde el timón. La carrampiola de Dairon está recostada contra el suelo y posee toda suerte de accesorios; freno, manubrio y asiento de bicicleta adaptados, y una banderita italiana en la parte de atrás.RAFA: Si pudiera me comería un león. Tengo un hambre...

FELITO: ¿Cómo te vas a comer un león? ¡Un león es mil veces más grande que tú!

RAFA: ¡Ah, pero yo digo uno chiquitico, que es grande de ‘tos maneras!

DAIRON: (a Rafa) ¿Y de dónde lo vas a sacar?

FELITO: (a Rafa) ¡Que yo sepa sólo puede ser del zoológico! ¿De dónde sino?

RAFA: ¡No y de la selva también, de allá de Oriente!

DAIRON: ¿De Oriente? Muchacho, ¿tú ‘stás loco? ¡Aquí en Cuba no hay selva!

RAFA: ¡Sí hay! ¡Sí hay!

DAIRON: Aquí lo que hay es campo, y lo más grande por ahí en bicho es la jutía.

RAFA: No y los jubos también... y las lagartijas...

DAIRON: ¡Oye, yo dije lo más grande...!

RAFA: Bueno, pero también hay jubos grandes grandísimos que me abrazan a mí y a ti juntos con la bocota abierta y nos tragan de un tirón.

FELITO: (a Rafa) ¡Mshtttt! ¡Viejo, tú sueltas cada paquetones! ¡Los majás no se comen a nadie!

RAFA: ¿Que yo suelto qué? Chico, ¿tú no ves los muñequitos?

DAIRON: Mira, yo sé que no, porque mi papá estuvo en Africa hace tiempo y me contó: allá es donde hay selva que es como el campo pero más verde y grande, donde las matas crecen unas arriba de las otras porque son muchas y no hay espacio.

FELITO: ¡Eso mismo dice mi mamá de la gente en La Habana: que todo el mundo vive apiláo!

RAFA: (a Felito) ¡Shhhh, cállate! ¡Deja que este hable! (a Dairon) Sigue, sigue...

DAIRON: Mira, allá en Africa los majás son serpientes...

FELITO: Ah sí, serpientes...

DAIRON: ...están las cascabeles, las tres pasos que se llaman así porque después que te muerden, das tres pasos y caes redondito en el piso. Son venenosas.

FELITO: (interesado) ¿Ven acá y el majá no es venenoso?

DAIRON: ¡El majá ni tiene dientes, compadre! ¡Fíjate que ‘pa comerse una rana, lo que hace es chupársela!

RAFA: ¡¿Chupársela?! ¡Puágggg!

FELITO: ¡Ño que asco tú!

DAIRON: Y se la traga entera. Como no tiene dientes no puede masticar.

FELITO: ¡Entonces no le coge el sabor a la rana! ¡Pobrecito el majá!

Los tres ríen a carcajadas.
DAIRON: ¡Ay, ya me cansé de tanta perolata, que si el majá, que si la rana! Si quieren saber más, van a mi casa y le preguntan ustedes mismos a mi papá.

RAFA: ¡Qué va! Un día yo mismo voy a ir allá a Méjico a verlo con mis propios ojos...

FELITO: ¿¡Cómo que a Méjico!? ¡A Africa, viejo! ¡Se ve que eres un fiñe!

RAFA: ¡Ah a mí qué me importa tú! ¡Y a Méjico también voy! ¡Y entonces vengo y les hago los cuentos ¡que ahí sí que ni tu papá ni nadie de aquí ha ido!

FELITO: Tienes que ser grande primero. ¡Y a lo mejor ni de grande puedes!


RAFA: ¿Quién te dijo que no? ¿A que sí puedo, va?

DAIRON: Vamo a jugar, anda, que estoy aburrío.


RAFA: Dale. Yo soy un majá de la selva y ustedes dos son ranas. ¡No! ¡Tú (a Felito) eres la rana, y tú (a Dairon) el león. Así que tú, león, me tratas de comer a mí que soy majá y yo a este (señalando a Felito) que es rana.

FELITO: (a Rafa) ¿Chico, y por qué tú no haces de rana? ¡Yo quiero ser el león!

DAIRON: A ver, yo soy la rana... y también voy a estar cazando algo porque no me quiero morir con la barriga vacía. Voy a cazar... un mosquito invisible. ¡ZZZZZZZ!

RAFA: Entonces yo soy el majá... ¡pa’ que el enano este sea el león! (pausa) ¡Ehhhh! ¿Y al león después no se lo va a comer nadie? ¡Se va a quedar solo en la selva!

FELITO: ¡No, mijo! ¡Ahí es donde aparecemos nosotros los niños y lo asamos!

DAIRON: ¡Claro! ¿Tú no decías que tenías tremenda hambre?

FIN